“Todo rito es un honor a la morada del tiempo” .
Buscando honrar la memoria y la sacralización de las costumbres cotidianas, la museografía para ‘Todo acto es un ritual’ invita al espectador a un recorrido circular, sin inicio ni fin. Inspirado en la hoguera como el escenario primigenio del rito, el espacio envuelve al visitante mediante grandes formas circulares de alto contraste cromático. En el corazón de la sala, un pilar se erige como un fuego representativo, donde un gradiente ascendente de azul a amarillo simula la calidez de la llama. Es una atmósfera profundamente inmersiva que convoca a los asistentes a sentarse alrededor del fuego, convirtiendo la contemplación de las imágenes en una ceremonia compartida.




