Alba Bakery requería una adecuación que destacara visualmente dentro de un entorno abierto dominado por materiales duros como la piedra y vigas negras. Gestionando el proyecto desde su concepción hasta el montaje final, la idea ganadora fue crear un contraste visual mediante una paleta de colores pastel y mobiliario de curvas suaves. La estructura metálica clara aporta un aire liviano, anclada por un zócalo azul profundo que resuelve técnicamente el ingreso de agua por factores climáticos. Al integrar nuevas zonas de estancia y una barra posterior, el diseño trasciende la compra rápida; proyecta la identidad de la marca y crea un refugio fresco que invita a los usuarios a disfrutar de estadías prolongadas.




