Diseñado como un estudio de maquillaje íntimo, el proyecto para el Salón de MakeUp de Manuela Noreña presentó el reto de integrar un entorno comercial altamente funcional dentro de un apartamento residencial, optimizando un presupuesto ajustado y un espacio reducido. La solución consistió en una zonificación inteligente, con mobiliario personalizado, mediante un divisor permeable que delimita tres ambientes esenciales: una acogedora sala de recibo, una zona de trabajo con tres tocadores diseñados a medida para garantizar el orden de los utensilios, y un spot fotográfico. Con una paleta de tonos cálidos, acentos dorados y texturas en cuero, el resultado es un estudio boutique íntimo y fotogénico que eleva la experiencia del cliente sin perder la esencia acogedora del hogar.
